Prensa

Arq. Antonio Velázquez Alcántara,
de arquitecto a innovador y ahora Emprendedor Social
1 de Octubre de 2019.

Mi pasión me ha llevado a co-crear un taller de diseño de vida que busca colaborar con un grupo de doctores, psicólogos y filósofos para diseñar bienestar, felicidad y salud en una sociedad próspera. Mi enfoque es el estudio de como el diseño puede mejorar la vida de las personas.

Al inicio de mi carrera como arquitecto me tropecé con la innovación cuando me pidieron que dirigiera un proyecto de diseño en IBM. El gran desafío que enfrentaban era como mejorar la experiencia de sus clientes de educación. IBM tenía problemas. Pero tenía una cultura de corrección de errores y equidad. Dentro de la empresa existía el trabajo en equipo, había acuerdos territoriales; se cerraban muchos contratos comerciales, y había seguimiento; existía preocupación por los clientes. El negocio crecía. Los clientes de IBM se sentían tranquilos. La empresa los tenía bien atendidos.

Yo pasé mucho tiempo en la oficina de mi papá, cuando estaba creciendo, por lo que sabía la historia de International Business Machines, una de las empresas de innovación más grandes del mundo, apodada “Big Blue”. Entonces pedí en IBM que me mostraran cualquier estudio etnográfico que pudiera ayudarme a comprender el comportamiento de sus clientes en su entorno habitual. Se quedaron un poco sorprendidos de que el arquitecto pidiera documentos de investigación social. Los encargados del proyecto me dijeron: “Normalmente los arquitectos no hacen ese tipo de preguntas”. Y yo pensé: “Esto es realmente interesante. Aquí es donde la arquitectura puede ser útil”.

Ese fue el inicio de mi relación con IBM trabajando en hacer cambios en el centro educacional para influir en la experiencia de sus clientes. Así comenzó mi primer cambio de carrera. Era un arquitecto en IBM, que trabajaba tanto con la mejora continua e innovación como con la transformación para implantar el diseño. Estuve en el lugar correcto en el momento correcto. Me hice amigo de los ingenieros de IBM, que abrieron un canal de comunicación bidireccional dentro de la empresa para cuestionar lo que se sabía sobre la cultura de sus clientes. Sus esfuerzos los llevaron a visitar tantos clientes como se pudo. Y reunirse con muchos de ellos para hablar de cómo fortalecer el servicio.

Cuando yo era el gerente del proyecto, mi jefe me sugirió que si realmente quería llevar mis ideas al siguiente nivel, necesitaba prepararme en negocios. Entonces, me animó a regresar a la escuela. En ese momento me puse a investigar y evaluar los programas de posgrado, y encontré que una universidad tenía programas de planeación, administración estratégica y finanzas para profesionales de mediana edad. Mi licenciatura era en arquitectura, por lo que esos programas tenían sentido. Ahora tengo un grado multidisciplinario y soy uno de los pioneros en la consultoría para el diseño de estrategias de innovación social.

Pero la mayor parte de mi trabajo consiste en enseñar a las personas cómo ser innovadores y en ayudarles a encontrar su vocación. La mayoría de nosotros creemos que estamos subiendo en un tipo de escalera, y estamos trabajando para llegar al siguiente peldaño o rol que está por encima de nosotros. Sin embargo, debemos reconocer que hay otras escaleras que también podríamos subir, que de hecho pueden ser mejores para nosotros. Porque no hay una escalera, hay varias escaleras. No hay una solución para tu vida, hay muchas soluciones. La vida es una aventura. Y hay muchas evidencias que dicen que las personas tienen múltiples carreras y múltiples expresiones de su vida. Primero las personas crecen y después cambian. Eso es lo que lo hace divertido. Siempre les digo a mis alumnos: “¿Quieres que tu yo de 22 años le diga a tu yo de 45 años lo que va a hacer para poder ganarse la vida?” Eso sería una locura, a los 22 años aún no sabes nada.

¿Y cómo llegué a ser Emprendedor Social? De alguna manera me sucedió. En septiembre de 2011, un grupo de colegas y yo estábamos hablando sobre lo que se necesita para avanzar en el trabajo de profesionales bien intencionados. Mientras discutíamos los problemas de la biósfera, salud y cómo las instituciones culturales son realmente vectores para avanzar en un mundo social mejor, se me ocurrió la idea que se convirtió en el Taller de Diseño de Vida Arquitectonio y la implemente.

En 2019 tengo la tarea de consultar algunos profesionales de la salud. Este año estoy enfocado principalmente en el desarrollo de un taller de diseño de vida. Estoy trabajando con el “Diseño de Vida y de Carrera” de la Stanford University para ayudar a las nuevas generaciones. Quiero observar cómo los adultos jóvenes abordan la vida después de la experiencia del taller. El objetivo con el taller de diseño de vida es ayudar a las personas a diseñar la vida que desean. El método se centra en los principios del “diseño centrado en el ser humano”, que es Ingeniería, además de Psicología y un poco de Antropología para tratar de entender bien a las personas; y luego apoyarse en conceptos de creatividad e ideación. Es lo que ahora se llama “pensamiento de diseño”, que es una metodología de innovación basada en múltiples conjuntos de herramientas y se centra en las necesidades humanas. Es una forma de innovar en cualquier cosa: un producto, un servicio o experiencias.

¿Cómo he unido todos los aspectos de mi carrera en este rol? Como Emprendedor Social, mi enfoque está en la metadisciplina misma y en pensar en las grandes formas sistémicas en las que nos involucramos con los desafíos sociales para hacer del mundo un lugar mejor. Si bien por ahora no trabajo como arquitecto diseñando edificios, mi experiencia en arquitectura realmente informa cómo pienso sobre el trabajo que realizo. Básicamente, los arquitectos nos dedicamos a explicar cómo organizar las cosas y luego unirlas para que tengan sentido y cuenten una historia de vida coherente. Yo siento que sigo haciendo lo mismo de siempre, solo que estoy trabajando en la arquitectura del pensamiento humano y de los procesos mentales.

¡Amo mi trabajo! Puede que ahora me llamen Emprendedor Social, pero los emprendedores trabajan en equipo, y esa es probablemente una de las experiencias más gratificantes para mi.

Como diseñador de estrategias de innovación social, estoy muy entusiasmado con las preguntas que aún no he podido responder y con las que todavía estoy luchando por descubrir. Lo que he hecho hasta ahora me enorgullece. Y lo que voy a hacer me mantiene todos los días, como reza un antiguo refrán japonés, acostándome a las ocho y levantándome a las siete.