Propósito

Mi propósito es ese extraño que me ha amado toda la vida, ese extraño que he ignorado tantas veces por valorar más las opiniones de los demás que la mía.

Yo he pasado gran parte de mi vida tratando de diseñar mi vida. He tratado de estar en todos los lugares donde se suponía qué debería estar, con la esperanza de que llegara ese momento en el que me “vieran” y me invitaran a sentar a la mesa.

Durante la mayor parte de mi carrera, independientemente de lo bien que me fuera y de cómo me sintiera, la pregunta de la que siempre necesitaba una respuesta era la siguiente: ¿Y cómo me fue? A quién le asignaba la única autoridad en esos momentos para responder a esa pregunta era a Dios. Lo que decían los demás determinaba mi realidad. Si sentían que yo iba bien estaba bien, y aunque a algunos de los participantes de mis talleres o proyectos no les gustara mi trabajo, todo estaba bien para mí. Pero, si odiaban lo que yo hacia, a pesar de que los comentarios fueran excelentes, era devastador.

Pero durante los últimos 10 años, algo comenzó a cambiar. Y seamos claros: el mundo exterior no cambió; de hecho, se volvió más impredecible y enloquecedor.

Lo que cambió fue que en la medida en que fui profundizando mi conexión con el diseño de vida, mi relación con todos los que tenían autoridad sobre mí cambió. Todavía puedo recordar el taller en IBM hace unos cinco años en el que comenzó el cambio. Al final del taller, algo dentro de mí estaba en paz. Miré lo que habíamos hecho y me di cuenta de que estaba operando al 100% desde el nuevo diseño de mi vida. Independientemente de la evaluación de cualquier persona, las sugerencias profesionales de lo que yo podría haber hecho mejor o la retroalimentación de los participantes, sabía que yo había dado el 100% de mi propósito. Y fue sumamente satisfactorio llegar finalmente, a casa.

¿Fue este un mejor taller que los demás? No. A lo largo del tiempo había tenido otros talleres con más éxito o algunos en los que había sentido más magia. En realidad, el de IBM fue un taller bastante regular.

Cuando volteo hacia atrás en mi vida, es curioso darme cuenta que ese momento mágico en IBM no había sido la primera vez que sucedía. Si tú y yo en alguna ocasión nos hubiéramos sentado a tomar una taza de café y hubiéramos platicado acerca del diseño de tu vida, seguramente yo podría haber sido quién te ayudó a encontrar esos buenos momentos en tu vida que se sienten similares a los míos. Y no me refiero a una experiencia mística que solamente pocas personas han tenido.

El desafío es que cuando ocurre un cambio es algo muy sutil. Casi me lo pierdo, de nuevo. Recuerdo que me senté al final del taller en el aula vacía con los papeles que me sobran habitualmente, las encuestas de satisfacción no completadas y las etiquetas con los nombres. Y comencé a escribir cómo se sentía esa paz dentro de mí. Mientras escribía, hice la pregunta que todos nos hacemos cuando tenemos un momento poderoso: ¿Estoy aquí para quedarme? Y solo ahora, mientras escribo esto, todo se enfoca – aquí y ahora, mientras escribo estas palabras. En realidad ya hasta se me había olvidado de nuevo ese momento en el aula de IBM.

Dereck Walcott lo dice mucho mejor…

Devuélve tu corazón a sí mismo,
al extraño que te ha amado toda tu vida,
a quien ignoraste por otros,
al que te conoce de corazón.

Solo yo podía darme el regalo de “llegar” a mí mismo. Nunca voy a ganar un Oscar, un Tony o un Premio Nobel; y mucho menos voy a llegar a ser un CEO de renombre; ganar una elección; o recibir cualquiera de esos otros títulos externos que definen “llegar” a sí mismo. Y es curioso, descubrir que muchas de las personas que tienen esas cosas, ¡muchas de ellas todavía están esperando poder llegar a sí mismos! Para muchos de nosotros, el diseño de vida es una pelota que sigue siendo pateada justo cuando estamos a punto de agarrarla.

Entonces, ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes cuándo has llegado a ti mismo? Llega un momento en que el diseño de tu vida se vuelve tan presente en tu forma de vivir en el mundo que tú lo sabes y todos los demás también. Llegar a ti mismo no viene acompañado de sonidos de trompetas, sino de una responsabilidad más profunda de honrar a todos con el regalo de tu vida. A veces lo logro hacer mucho mejor y, esto es porque, todos los días checo mis resultados.

La posibilidad de diseñar tu vida siempre ha estado ahí y siempre estará ahí. Mi propósito es “Hacer lo correcto difícil y no lo fácil incorrecto”. Esa es una buena definición de mi propósito, pero permíteme recordarte que estás palabras son solo una metáfora. Mi propósito ha sido y siempre será el mismo, pero con el tiempo he podido cambiar mi metáfora para acceder a él. Para mí, la motivación intrínseca vino de la voz de una participante de mis talleres que se acercó a mí hace unos años, sonrió y me dijo: “Me gusta tu taller de design thinking, y aquí hay algunas personas que necesitamos saber cómo has aplicado el design thinking a tu vida”. Desde entonces, este es el proceso que utilizo para inspirar el regalo único que traigo al mundo, el diseño de mi vida.

Entonces, ahora estoy tocando a tu puerta. El diseño de tu vida expandirá tu fuerza, tu creatividad y tu ALEGRÍA de una forma súper potente.

¡¡¡Gracias!!!